¿Quién engaña más: el hombre o la mujer?
La diferencia es chica, pero uno de los géneros lleva la delantera.
Los resultados son revelados por una especialista en el tema.
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Hay varios motivos que llevan a hombres y a mujeres a engañar. ¿En
qué género es más común? ¿Quién siente más culpa? ¿Cuándo perdonan? Se
lo preguntamos a María Isabel Sánchez, periodista y autora del libro Las infieles.
¿Quiénes engañan más: las mujeres o los hombres? |
Aún hoy son más los hombres infieles, pero la brecha se va achicando.
¿Qué cambios se dieron en los últimos años?
Fundamentalmente
que las mujeres ahora se animen a contarlo. No lo hacen por la misma
razón que los hombres, cuyos relatos de infidelidad les dan “chapa” de
machos, sino por otros motivos. Tal vez el principal sea que necesitan
ser las cronistas de su propia historia.
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¿Quién habla más sobre sus engaños?
Los
hombres. Ellos necesitan contar para que otros hombres festejen sus
conquistas, los admiren y los envidien. Las mujeres cuentan sus
infidelidades sólo frente a sus amigas íntimas, en un ámbito en el que
saben que no van a ser juzgadas ni condenadas. También lo hacen en el
consultorio psicológico.¿Hay una “liberación femenina”?
El
incremento de la infidelidad femenina puede estar emparentado también
con la independencia económica que logró la mujer, que la hace ser más
libre y tener menos miedo a quedar desamparada. Muchas personas (hombres
y mujeres) son fieles sólo por el temor de perder su pareja, más que
por convicción. Ahora ya no hay tanto miedo relacionado con el poder
económico del varón.
¿Cuál de los dos siente más culpa al engañar?
La
mujer siente mucha más culpa, ¡pero la sobrelleva estoicamente! Las
mujeres estamos habituadas a la culpa, sentimos culpa por casi todo. |
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¿La mujer infiel diría "fue solo sexo" como podría decir un hombre?
No,
pero si lo hiciera, creo que sería con la deliberada intención de
lastimar a su pareja oficial. Creo que no hay nada peor para un hombre
que su mujer le diga que su amante es mejor que él en la cama (cosa que
muchas veces es verdad). Si tiene que justificarse ante el marido
engañado, es más probable que declare que se sentía abandonada
emocionalmente o que lo hizo porque él lo había hecho antes.
¿Cuántos hombres y mujeres se separan para irse con sus amantes?
Las
mujeres patean el tablero con más frecuencia que los varones, en
especial si se enamora y si “pierde la cabeza”. A la mujer le cuesta
sostener una infidelidad por muchos años porque la culpa la tortura,
prefiere separarse. Es ahí donde el varón engañado y abandonando se
desespera por recuperar el terreno perdido. Es ahí donde el varón
perdona.
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- Fantaseás con una persona que no es tu pareja estable. Te imaginás
cómo sería tenerlo cerca, en la intimidad. Pero abrís los ojos y a tu
lado sigue ese hombre que, desde hace tiempo, comparte con vos alegrías
y tristezas. ¿Es infidelidad?
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- Fantaseás con una persona que no es tu pareja estable. Por un lado,
tenés pensamientos recurrentes que incluyen salidas a solas, intimidad,
cercanía. Imaginás cómo sería el contacto de tu piel con la del hombre
que te está desvelando. Albergás dentro de tu alma algo diferente que no
permite que te concentres y te dediques a tus actividades como lo
hacías anteriormente.
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- Pero también tenés sentimientos encontrados ya que, en tu casa, la
situación no se ha modificado, al menos por fuera. Cuando abrís los ojos
y volvés a conectarte con tu realidad, sigue a tu lado aquel ser que te
acompaña desde hace tiempo, que comparte con vos alegrías y tristezas,
salud y enfermedad, momentos buenos y malos. En fin, la vida, lo real,
lo de todos los días.
- Sentís el agobio de tener que fingir una sonrisa o un encuentro
sexual, mientras por tu cabeza pasan imágenes de lo que sería tener
entre tus brazos a quien tanto deseás. ¿Esto es infidelidad?
- Para muchas personas es tan sólo una fantasía que no reviste mayor
importancia, salvo que la concreten. Si hay contacto íntimo, entonces sí
que se consideraría “una metida de cuernos”. Por el contrario, hay
mujeres que se sienten mortificadas por pensar constantemente en otro,
de una manera que hace mucho no les pasa con su compañero actual (o no
les pasó nunca).
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- Usá tu propio prisma para decidir si lo que te está sucediendo está
provocado por el aburrimiento (en cuyo caso, de vos también depende
ponerle una pizca de pimienta a tu relación para que salgan juntos del
tedio), por una atracción pasajera (¿quién no ha suspirado por una
estrella de cine? Lo mismo puede pasar con un vecino o con un compañero
de trabajo, por ejemplo) o si hay algo más y tu vínculo necesita
desesperadamente que le prestes atención para dilucidar qué sucede (o
qué no sucede) y así tomar medidas que te permitan recuperar la
felicidad perdida.
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Según mi punto de vista, si no hay sexo físico con otra persona, no
hay infidelidad. Es lógico en algún momento, en especial en relaciones
de varios años y que pasan por diversas etapas (noviazgo, casamiento,
llegada de hijos, cambios laborales o en el status económico, etc.),
sentir cierta atracción por alguien distinto: tenemos ojos y sentidos y,
por alguna razón, puede pasar que nos sintamos muy a gusto con alguien y
se nos disparen ideas de distinto tenor. |
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Si sólo se trata de pensamientos y queda enmarcado allí, significaría
que nuestra pareja es sólida y estamos ante una atracción que se
generó, meramente, por nuestra condición de seres humanos. Como adultas,
la observamos y la dejamos pasar porque estamos conscientes de que es
lo mejor para nosotros y para quienes nos rodean. Ahora, si el deseo
comienza a volverse inmanejable e interfiere en nuestra vida diaria, el
problema, lógicamente, es otro y radica en nuestro vínculo de pareja, no
en lo que pensamos o sentimos. |