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sábado, 15 de octubre de 2011

“Pensar diferente” no es malo, pensar en grande y no perder la fe en las cosas que deseo alcanzar, es un derecho, escuchar y respetar a un mentor es un deber.

“Think Different” Steve Jobs

El 05 de octubre los amantes de la tecnología y la innovación al rededor del mundo compartimos nuestra tristeza a través de la web, tras la noticia de que Steve Jobs el creador de Apple, el da Vinci de la era digital había fallecido. El sitio oficial nos anunció nuestra perdida con una fotografía, año de nacimiento y partida.
Steve Jobs
La noticia me llegó a través de un tweet pronto la web se llenó de mensajes de tristeza, comentarios con las citas más célebres de este extraordinario humano que revolucionó la industria de la música, quien volvió reales los dispositivos de ciencia ficción y nos hizo enamorarnos de una manzanita titilante.
Cuesta demasiado diseñar productos a partir de grupos cerrados. La mayoría de las veces la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas.
Cuando terminé el colegio recuerdo que mi sueño era ser diseñadora gráfica, una de las adquisiciones más deseadas en ese entonces para mí era tener una Mac. Todo diseñador no estaba completo sin tener la experiencia de utilizar estas máquinas hermosas, singulares las cuales no era accesible para cualquier persona.
¿Quieres vender agua azucarada el resto de tu vida, o quieres hacer historia?
Años después compré mi primera iMac, aún conservo la caja gigante en la que venía, para mí fue como comprar mi primer automóvil, con el cual sería capaz de comen el mundo. Con el tiempo descubrí más sobre la marca, las tendencias, sus novedades pero sobre todo descubrí más del genio detrás de todas estas maravillosas ideas e innovaciones: Steve Jobs.
Cada día me miro en el espejo y me pregunto: Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?. Si la respuesta es “No” durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo.
Cuando uno emprende un camino siempre busca referencias para guiarse. Esas referencias son señales y personas que nos instruyen en la ruta. Cuando emprendí mi camino por la tecnología, enfocada en vivir de ella, participar en eventos y aprender de los mejores, Steve Jobs fue quien me ayudó a comprender que “pensar diferente” no era malo y que una idea puede impactar el mundo como él lo hizo con Apple.
No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir.
Me siento afortunada de haber coexistido con Steve Jobs en el mismo momento histórico y ser testigo a través de sus conferencias, lanzamientos y discursos de la capacidad extraordinaria que tienen los humanos de crear, construir y establecer nuevas rutas para los demás.

Gracias Steve Jobs por inspirarme a ser diferente, pensar en grande y no perder la fe en las cosas que deseo alcanzar. Descansa en paz.

Stephanie Falla Aroche

Como consigo mi URL de Face?

Hola! Es sencillísimo. Cada vez que escuches URL, en la práctica es lo mismo que la dirección web de alguna página...
Si tienes tu perfil en facebook, entra a tu cuenta en Facebook con tu contraseña y correo electrónico. Luego copia la dirección que aparece en el cuadro superior de la pantalla (barra de dirección) para finalmente pegarla y así dársela a quien quieras.
Es decir, así es la forma de tener la URL de tu perfil, ahora, si no cualquiera que tenga esa URL puede verlo, es distinto...

Ej .
http://espanol.answers.yahoo.com/questio…
Yo la copié y la pegué tal cual te lo dije.
http://www.facebook.com/profile.php?id=100000158129350

viernes, 14 de octubre de 2011

La mentora: la hermana, la madre, la abuela (trabajar hoy )


PSICOLOGIA › CUESTIONES DE GENERO EN EL DESARROLLO LABORAL DE LAS MUJERES
La autora examina distintos problemas que se plantean a las jóvenes en su desarrollo laboral, especialmente en su relación con distintas figuras en los vínculos: la madre, por supuesto; la hermana, la abuela (pero las abuelas ya no son lo que eran) y un nuevo personaje: la mentora.
 Por Mabel Burin *
Algo muy escuchado entre las chicas jóvenes: “A mí no me va a pasar eso del ‘techo de cristal’ (que grafica la subrepresentación de las mujeres en los puestos elevados de las organizaciones laborales), porque sólo de mí depende y sé que lo voy a superar”. En esa formulación actúa un mecanismo de defensa que es la negación; consiste en tratar los elementos de la realidad que resultan desagradables o provocan angustia como si no existieran. En estos casos, se niega que existe, en el campo laboral, una realidad opresiva, que se agiganta cuando las mujeres se ven exigidas a armonizar su vida laboral con su vida familiar, especialmente si tienen niños pequeños.
Para los varones, la negación consiste en que, en cuanto a la crianza de los niños pequeños, “ése es un problema de ellas, yo me tengo que concentrar en mi carrera laboral”. El mecanismo de negación se afirma aquí sobre una realidad social y cultural que atribuye a las mujeres ser las principales responsables del escenario doméstico. En nuestras investigaciones (efectuadas, con Irene Meler, en el marco de la UCES), al explorar el sentimiento más íntimo de los varones respecto de sus hijos pequeños, muchos manifestaron que sí deseaban dedicarse más a su cuidado, desplegar más activamente los llamados “vínculos de apego” con sus hijos. Estos hombres han debido utilizar también diversas formas de racionalización para soportar esta frustración a sus necesidades de apego. Actualmente se describen las “nuevas paternidades” como intentos de superar esa injusta distribución de bienes –materiales y subjetivos– entre los géneros.

Otro mecanismo de defensa entre jóvenes es la idealización, recurso en el cual se toma la parte por el todo, y esa parte se agranda y embellece de tal modo que el resto pasa desapercibido. Hay muchachas que idealizan su entorno familiar, especialmente a madres y hermanas, y dan por supuesto que contarán con su apoyo para formar una familia y criar a sus niños. Con esta idealización desestiman que su madre o sus hermanas u otras familiares pueden no estar disponibles para semejante compromiso, incluso por obstáculos tales como la falta de disposición subjetiva de las abuelas actuales para cuidar de sus nietos.
La autora española María Angeles Durán (El pelo gris debe ponerse de moda, accesible en Internet) considera que las abuelas actuales somos la última generación de mujeres dispuestas a apoyar a nuestras hijas en la crianza de sus niños a cambio de que ellas puedan desarrollar sus carreras laborales. Este espíritu de sacrificio y de postergación de las propias necesidades en nombre de las necesidades de los otros ya no está presente en las nuevas generaciones de mujeres, especialmente entre aquellas que han tenido oportunidades educativas de nivel superior y han desarrollado carreras laborales en las cuales quieren permanecer hasta un período que va más allá del momento de la abuelidad.
Este tipo de trabajo de las abuelas, considerado como una extensión natural del trabajo maternal y doméstico, ha dejado de tener vigencia y legitimidad entre un amplio grupo de mujeres mayores, a pesar de que en sus hijas jóvenes persiste la representación de sus madres como cuidadoras, y no vacilan en catalogarlas como “egoístas” cuando las abuelas desean preservar aquellos deseos que trascienden la esfera familiar y doméstica, por ejemplo porque han desarrollado intereses artísticos o intelectuales que las alejan del cuidado de sus nietos.
Cuando las muchachas jóvenes se afirman en el mecanismo de la idealización respecto de los apoyos familiares para criar a sus niños, la decepción ulterior suele ser agigantada, y se ven sumergidas en conflictos emocionales que a menudo comprometen su salud física y su vida laboral. Sin embargo, todavía persiste el espíritu de solidaridad entre mujeres cuando se trata del cuidado de los niños, especialmente en las comunidades pequeñas, donde suele haber un firme espíritu de solidaridad entre sus miembros. 

La mentora
Ante mujeres con conflictos vinculados con los fenómenos del techo de cristal y de los laberintos de cristal en sus trayectorias laborales, es importante la figura de la mentora, que tiene una significación singular en la vida laboral de las mujeres. Habitualmente, las mujeres que se insertan en carreras laborales se han desarrollado en contextos familiares donde había una mujer que operaba como figura de referencia, modelo de rol en el ámbito doméstico. Cuando las mujeres salen al ámbito público, es probable que puedan contar con una figura mentora en el ámbito laboral o de los estudios, por ejemplo, una jefa o una profesora que les muestra un camino en el mundo del trabajo; pero ella difícilmente podrá guiarla y asesorarla en otros aspectos de su vida como la intimidad familiar. Esto hace que el hallazgo de una figura mentora para las muchachas jóvenes sea difícil y contradictorio, porque es probable que ellas deseen articular su vida laboral con su vida familiar.


El hallazgo y la aceptación de una mentora es objetivo y subjetivo a la vez: no sólo se trata de encontrar a una mujer que esté en condiciones objetivas de operar como modelo de rol en la vida laboral; también será necesario que las muchachas puedan investir libidinalmente a esa mentora y que enfrenten los conflictos de ambivalencia que ésta les suscite, apreciando el valor y la eficacia subjetiva con que opere esa figura en su trayectoria laboral.
El problema que, insisto, suele presentarse es que el vínculo con la figura de la mentora se da principalmente en el ámbito laboral, en un contexto extra familiar, donde no se enseña a desarrollar aptitudes muy personales en el campo de la afectividad ni en los vínculos de intimidad. Esto implica limitaciones en el vínculo: no es exactamente una falta de modelos femeninos para desarrollar una carrera laboral, ya que la mentora suele ofrecerse como modelo de rol en el ámbito laboral, pero no así en la vida privada.
Para los varones, la cuestión de hacer coincidir un modelo para la vida privada con la vida en el ámbito público no parece acarrear problema, porque todavía suelen delegar en las esposas la construcción y el sostén de los vínculos de intimidad y de las relaciones familiares. En cambio las mujeres sostienen la doble inscripción, en la vida privada del hogar y en la vida pública del trabajo. Esto les implica un doble funcionamiento subjetivo, pues las reglas que rigen en la vida pública no son las mismas que se despliegan en la intimidad de la pareja y de la familia, las cuales deben quedar disociadas cuando las mujeres se incorporan a los lugares de trabajo bajo condiciones constiuidas bajo parámetros masculinos.


Un efecto de esta contradicción es que, aunque puedan hallar una mentora en la vida laboral, en sus vidas privadas quedan muy ligadas a sus madres o figuras maternas sustitutas, o bien a los requerimientos de sus parejas. Ambas figuras, materna y de pareja, pueden sostener posiciones subjetivas tradicionales en cuanto al lugar y el papel de las mujeres en la vida familiar, y expresarlas bajo la forma de críticas, comentarios culpógenos y otras manifestaciones que pueden resquebrajar el esfuerzo subjetivo de las mujeres.
Hasta el presente, el género masculino se ha orientado en lo laboral aceptando tener figuras mentoras que habiliten sólo para el mundo del trabajo, pero para el género femenino esto no es suficiente: ellas a menudo no pueden y no quieren delegar sus vidas familiares ni postergarlas indefinidamente. Los efectos de este doble funcionamiento subjetivo para las mujeres implican tensiones y conflictos difíciles de resolver. Aun cuando, cada vez más, hallamos varones que comparten estas inquietudes con el género femenino, y también hallamos mujeres que sólo desean desplegar una vida laboral sin implicarse en los conflictos de la vida familiar, todavía el grupo mayoritario es el de las mujeres que se ven requeridas a resolver estas situaciones conflictivas.
Proponemos la figura de la mentora, para las mujeres, como alguien que opera para la subjetividad femenina en la adquisición de una identidad laboral, pero también como mediatizadora entre el mundo del trabajo y el de los vínculos afectivos y de intimidad. Este concepto es similar al que propuso el psicoanalista inglés Donald Winnicott cuando describió el valor de los “objetos transicionales” para el desarrollo en la temprana infancia. Un rasgo de los objetos transicionales es que son subjetivos y objetivos a la vez: en tanto son objetivos, están ubicados en objetos o personas que existen en la realidad, mientras que su aspecto subjetivo, investidos libidinalmente, contienen aspectos del propio sujeto.

El concepto de mentora se refiere a una figura que contiene proyecciones de la propia sujeto, aspectos de su propia subjetividad, reales o imaginarios, experimentados anteriormente con otras personas –por ejemplo, con una figura materna, paterna o fraterna– que operaron como figuras tempranas de identificación, a veces de modo conflictivo. Junto con estas proyecciones, también se le atribuye ser la representante del mundo público del trabajo, de la realidad que requiere sus saberes, habilidades, experiencias. Esta doble representación de la mentora, subjetiva y objetiva, tiene un efecto a veces conflictivo sobre el vínculo con la mentora, a la vez que es fundante en la identidad laboral de las mujeres, en cuanto las sostiene para enfrentar sus conflictos de modo creativo.


Debemos estar atentas a que estas relaciones, a menudo difíciles, no den como resultado el abandono o renunciamiento a establecer proyectos firmes y sostenidos en el ámbito laboral, o bien al desaliento en el orden de mejorar las trayectorias laborales. La figura de la mentora operará para contener y sostener los proyectos e inquietudes de las muchachas, mostrándoles caminos posibles para no declinar en sus esfuerzos.
Muchas mujeres de nuestra generación, que ya hemos transitado por esos conflictos y hemos encontrado modos variados de resolución, podríamos constituirnos en un colectivo solidario a disposición de las nuevas generaciones, para encarar las demandas laborales actuales con espíritu de justicia y equidad.



* Directora del Programa de Estudios de Género y Subjetividad de la UCES. Texto extractado de “Jóvenes, trabajo y género. Itinerarios laborales, laberintos de cristal y construcción de subjetividades”, que publicará, como parte de un libro de varios autores sobre trabajo juvenil, la Universidad Autónoma de México (UNAM).

jueves, 13 de octubre de 2011

¿Quién engaña más: el hombre o la mujer?

¿Quién engaña más: el hombre o la mujer?

La diferencia es chica, pero uno de los géneros lleva la delantera. Los resultados son revelados por una especialista en el tema.
Hay varios motivos que llevan a hombres y a mujeres a engañar. ¿En qué género es más común? ¿Quién siente más culpa? ¿Cuándo perdonan? Se lo preguntamos a María Isabel Sánchez, periodista y autora del libro Las infieles. 

¿Quiénes engañan más: las mujeres o los hombres?

Aún hoy son más los hombres infieles, pero la brecha se va achicando.


¿Qué cambios se dieron en los últimos años?

Fundamentalmente que las mujeres ahora se animen a contarlo. No lo hacen por la misma razón que los hombres, cuyos relatos de infidelidad les dan “chapa” de machos, sino por otros motivos. Tal vez el principal sea que necesitan ser las cronistas de su propia historia.



¿Quién habla más sobre sus engaños?

Los hombres. Ellos necesitan contar para que otros hombres festejen sus conquistas, los admiren y los envidien. Las mujeres cuentan sus infidelidades sólo frente a sus amigas íntimas, en un ámbito en el que saben que no van a ser juzgadas ni condenadas. También lo hacen en el consultorio psicológico.¿Hay una “liberación femenina”?

El incremento de la infidelidad femenina puede estar emparentado también con la independencia económica que logró la mujer, que la hace ser más libre y tener menos miedo a quedar desamparada. Muchas personas (hombres y mujeres) son fieles sólo por el temor de perder su pareja, más que por convicción. Ahora ya no hay tanto miedo relacionado con el poder económico del varón.
¿Cuál de los dos siente más culpa al engañar?

La mujer siente mucha más culpa, ¡pero la sobrelleva estoicamente! Las mujeres estamos habituadas a la culpa, sentimos culpa por casi todo.

¿La mujer infiel diría "fue solo sexo" como podría decir un hombre?

No, pero si lo hiciera, creo que sería con la deliberada intención de lastimar a su pareja oficial. Creo que no hay nada peor para un hombre que su mujer le diga que su amante es mejor que él en la cama (cosa que muchas veces es verdad). Si tiene que justificarse ante el marido engañado, es más probable que declare que se sentía abandonada emocionalmente o que lo hizo porque él lo había hecho antes.



¿Cuántos hombres y mujeres se separan para irse con sus amantes?


Las mujeres patean el tablero con más frecuencia que los varones, en especial si se enamora y si “pierde la cabeza”. A la mujer le cuesta sostener una infidelidad por muchos años porque la culpa la tortura, prefiere separarse. Es ahí donde el varón engañado y abandonando se desespera por recuperar el terreno perdido. Es ahí donde el varón perdona.



  • Fantaseás con una persona que no es tu pareja estable. Te imaginás cómo sería tenerlo cerca, en la intimidad. Pero abrís los ojos y a tu lado sigue ese hombre que, desde hace tiempo, comparte con vos alegrías y tristezas. ¿Es infidelidad?




  • Fantaseás con una persona que no es tu pareja estable. Por un lado, tenés pensamientos recurrentes que incluyen salidas a solas, intimidad, cercanía. Imaginás cómo sería el contacto de tu piel con la del hombre que te está desvelando. Albergás dentro de tu alma algo diferente que no permite que te concentres y te dediques a tus actividades como lo hacías anteriormente.
  • Pero también tenés sentimientos encontrados ya que, en tu casa, la situación no se ha modificado, al menos por fuera. Cuando abrís los ojos y volvés a conectarte con tu realidad, sigue a tu lado aquel ser que te acompaña desde hace tiempo, que comparte con vos alegrías y tristezas, salud y enfermedad, momentos buenos y malos. En fin, la vida, lo real, lo de todos los días.
  • Sentís el agobio de tener que fingir una sonrisa o un encuentro sexual, mientras por tu cabeza pasan imágenes de lo que sería tener entre tus brazos a quien tanto deseás. ¿Esto es infidelidad?
  • Para muchas personas es tan sólo una fantasía que no reviste mayor importancia, salvo que la concreten. Si hay contacto íntimo, entonces sí que se consideraría “una metida de cuernos”. Por el contrario, hay mujeres que se sienten mortificadas por pensar constantemente en otro, de una manera que hace mucho no les pasa con su compañero actual (o no les pasó nunca).


  • Usá tu propio prisma para decidir si lo que te está sucediendo está provocado por el aburrimiento (en cuyo caso, de vos también depende ponerle una pizca de pimienta a tu relación para que salgan juntos del tedio), por una atracción pasajera (¿quién no ha suspirado por una estrella de cine? Lo mismo puede pasar con un vecino o con un compañero de trabajo, por ejemplo) o si hay algo más y tu vínculo necesita desesperadamente que le prestes atención para dilucidar qué sucede (o qué no sucede) y así tomar medidas que te permitan recuperar la felicidad perdida.
Según mi punto de vista, si no hay sexo físico con otra persona, no hay infidelidad. Es lógico en algún momento, en especial en relaciones de varios años y que pasan por diversas etapas (noviazgo, casamiento, llegada de hijos, cambios laborales o en el status económico, etc.), sentir cierta atracción por alguien distinto: tenemos ojos y sentidos y, por alguna razón, puede pasar que nos sintamos muy a gusto con alguien y se nos disparen ideas de distinto tenor.
Si sólo se trata de pensamientos y queda enmarcado allí, significaría que nuestra pareja es sólida y estamos ante una atracción que se generó, meramente, por nuestra condición de seres humanos. Como adultas, la observamos y la dejamos pasar porque estamos conscientes de que es lo mejor para nosotros y para quienes nos rodean. Ahora, si el deseo comienza a volverse inmanejable e interfiere en nuestra vida diaria, el problema, lógicamente, es otro y radica en nuestro vínculo de pareja, no en lo que pensamos o sentimos.

domingo, 9 de octubre de 2011

EN 25 AÑOS SE TRIPLICÓ EL NÚMERO DE MADRES SOLTERAS, dejá tu testimonio y participá de un sorteo !!!



La maternidad requiere una dedicación a tiempo completo... Sin duda, es una de las tareas más bonitas y gratificantes que desarrollas en tu vida pero, al mismo tiempo, puede llegar a ser una de las más complejas


 En Rosarito Brunch queremos saber cómo te las arreglas en tu día a día como madre. ¿Trabajas y tienes que dejar a tu niño en la guardería? ¿Eres ama de casa y pasas todo el día con tu hijo? ¿Tienes una familia numerosa? ¿Te las tienes que ver y desear como madre soltera?

Sea cual sea la edad de tu hijo, cuéntamos tus experiencias. También si el padre colabora en el cuidado del niño o más bien la cosa recae sobre ti...

Lo que queremos es saber cómo es una típica jornada en tu vida. Déjanos tu testimonio sobre tu día a día como madre. pronto descubriremos cómo son las mamis de Rosarito Brunch.com. En cualquier caso... ¡unas valientes! ¡Enhorabuena por el estupendo trabajo que hacen!

EN 25 AÑOS SE TRIPLICÓ EL NÚMERO DE MADRES SOLTERAS EN ARGENTINA

En los últimos 25 años se triplicó el número de madres solas: el 10% son separadas o divorciadas y el 5% solteras, cuando en el año 1985 las cifras eran 4,1% y 0,8% respectivamente.

Estas cifras atañen lo mismo a Argentina que a de Santiago del Estero, afirma el director del Observatorio de Género y Ciudadanía de esa provincia.
Madres y solas.
Madres y solas.
“Algunas por decisión propia, otras por fracasos matrimoniales, lo cierto es que en 25 años se triplicó la cantidad de madres solas en la Argentina, según lo reveló un estudio realizado por la Fundación Observatorio de la Maternidad.

Pero en el mundo actual femenino, enfrentar la vida familiar sin pareja no significa un desafío tan desgarrador como pudo ser años atrás, cuando el hombre se mostraba responsable absoluto del hogar en el aspecto económico”, informa el diario digital El Liberal.

Gracias a su lucha insistente, actualmente nada priva a las mujeres de ser madres y solas.



¿Y las madres solteras adolescentes?


El grupo de madres solteras o solas tiene dos subgrupos:


  1. Las que son madres por elección o, ya adultas, deciden tener responsablemente a su hijo. Poseen medios económicos y un apoyo familiar y psíquico remarcable.
  2. Las madres solteras adolescentes, sin trabajo u oficio, que han de dejar de estudiar para ponerse a trabajar en cualquier empleo, ya que sus familias no tienen recursos suficientes para alimentar a la madre y al niño. O las madres solteras pobres, que viven en barrios pobres, con uno o más hijos, sin que los padres biológicos se responsabilicen económicamente de nada.
  3. O las madres solas a las cuales su ex pareja ha dejado de pasar la pensión alimenticia para sus hijos.

El diario digital no nos habla de la parte menos festiva y glamourosa de las madres solteras, aunque probablemente el estudio sí lo haga. El desgaste psíquico de ser madre soltera supone para muchas mujeres entrar en los circuitos de salud mental a causa de estados depresivos y cuadros de ansiedad por falta de apoyo y equilibrio emocional.



Ganate dos pares de aros foto ilustrativa, contanos tus idas y venidas